¿La persona controla las notificaciones y la personalización?
Las opciones predeterminadas importan.
Si todas las notificaciones están activadas desde el inicio y desactivarlas exige recorrer varios menús, el control existe formalmente, pero resulta débil en la práctica.
Con menores, esta cuestión es aún más sensible. Las directrices europeas recomiendan configuraciones protectoras por defecto, mayor control sobre las recomendaciones y medidas que reduzcan la exposición a recorridos de contenido dañinos o repetitivos.
El diseño responsable no obliga a la persona a protegerse de una experiencia que la propia organización ha hecho difícil de controlar.
¿Las métricas premian utilidad o permanencia?
Una campaña puede alcanzar buenos resultados de interacción y, al mismo tiempo, deteriorar la relación con su público.
El tiempo en pantalla, las notificaciones abiertas y la recurrencia pueden indicar actividad. Por sí solos, no demuestran comprensión, confianza o utilidad.
Conviene complementar las métricas habituales observando si la persona entendió la información, pudo completar la tarea sin fricciones innecesarias y sabía qué datos estaba compartiendo. También importa comprobar si encontró con facilidad la salida, consideró proporcionada la frecuencia de contacto y volvería por la utilidad de la experiencia, no porque el diseño la empujara.
Las métricas también revelan qué comportamientos decide premiar la organización.
Qué puede hacer un equipo de comunicación si no controla el producto digital
Muchos equipos plantean una objeción razonable: trabajan dentro de plataformas que no controlan.
No pueden decidir cómo funciona TikTok, Instagram, YouTube o una herramienta contratada. Tampoco controlan todos los elementos de una aplicación institucional.
Aún sin controlar toda la plataforma, sí conservan margen de actuación.
Incluir criterios responsables en el briefing
Un briefing puede pedir algo más que alcance, registros o tiempo de permanencia.
También puede incluir:
- frecuencia máxima de contacto;
- puntos naturales de cierre;
- facilidad para desactivar mensajes;
- protección de menores;
- consentimiento claro;
- configuración segura por defecto;
- accesibilidad;
- uso proporcionado de urgencia;
- límites a la gamificación;
- criterios para la personalización.
Cuando estos elementos no aparecen en el briefing, suelen llegar tarde a la conversación.
Revisar los activos que sí controla el equipo
Aunque la plataforma principal sea externa, el equipo de comunicación mantiene capacidad de decisión sobre muchos puntos de contacto propios. Puede revisar las páginas de campaña, los formularios, los correos electrónicos, los boletines, las automatizaciones, las notificaciones y las secuencias de bienvenida. También entran aquí los concursos, las aplicaciones propias, las comunidades digitales y las experiencias gamificadas.
La revisión debería mirar el conjunto de la experiencia: qué lenguaje se utiliza, con qué frecuencia se contacta, cómo avanza la persona por el recorrido, qué consentimiento se solicita y cuánto cuesta abandonarlo. No hace falta controlar toda la plataforma para corregir las decisiones que sí dependen de la organización.
Preguntar a proveedores
La contratación de una herramienta también forma parte de la gobernanza de la comunicación. Antes de elegir un proveedor, conviene entender qué mecanismos utiliza para aumentar la recurrencia, qué notificaciones activa por defecto y cómo permite configurar su frecuencia.
También debería explicar cómo protege a los menores, qué datos alimentan sus recomendaciones, si la personalización puede desactivarse y qué opciones tiene una persona para detener el contacto. Otra pregunta importante es cómo identifica y reduce los riesgos de uso compulsivo asociados a su producto.
Un proveedor incapaz de responder con claridad a estas cuestiones difícilmente podrá garantizar que su herramienta sea coherente con los valores, las promesas y los criterios de responsabilidad de la campaña.
Hacer visibles las contradicciones internas
El equipo de comunicación suele ser uno de los primeros en detectar incoherencias entre el mensaje y la experiencia digital, porque recibe y escucha las reacciones del público.
Si el producto contradice el mensaje, esa información debería llegar a diseño, tecnología, legal, contratación, dirección o protección de datos.
Hacer visible el problema no significa asumir toda la responsabilidad. Significa evitar que la organización trate la experiencia digital como algo separado de su reputación.
Diez preguntas antes de lanzar un proyecto digital
Antes de lanzar una campaña, aplicación, plataforma o experiencia digital, un equipo puede revisar estas diez preguntas:
- ¿Existe un punto claro donde la experiencia termina?
- ¿Las notificaciones son necesarias, proporcionadas y fáciles de desactivar?
- ¿La interfaz utiliza culpa, miedo, urgencia artificial o presión social?
- ¿La opción más segura está activada por defecto?
- ¿Participarán menores o públicos especialmente vulnerables?
- ¿Se solicitan únicamente los datos necesarios?
- ¿La personalización puede entenderse y controlarse?
- ¿Las métricas premian utilidad, comprensión y confianza, o solo retención?
- ¿El lenguaje de la campaña coincide con la experiencia real?
- ¿Existe una vía sencilla para detener, revisar o denunciar el funcionamiento?
No todas las respuestas dependen de comunicación. Aun así, hacer las preguntas cambia la calidad del proyecto.
También ayuda a documentar decisiones. Si una organización acepta un mecanismo de presión, debería saber por qué lo hace, a quién puede afectar y qué medida ha previsto para reducir el riesgo.
Conclusión: la confianza no termina en el mensaje
El diseño adictivo suele presentarse como un asunto de plataformas, algoritmos o regulación. Para los equipos de comunicación, también es una cuestión de coherencia.
Una organización pierde coherencia cuando habla de autonomía desde recorridos que dificultan parar, defiende el bienestar mientras premia la permanencia o pide confianza dentro de una experiencia que presiona.
Ahí es donde el mensaje empieza a perder credibilidad.
Los equipos de comunicación no controlan toda la arquitectura digital, pero pueden dejar de tratarla como un asunto ajeno. Pueden introducir preguntas en los briefings, revisar los activos propios, cuestionar las métricas, pedir explicaciones a las empresas y plataformas contratadas y hacer visibles las incoherencias dentro de la organización antes de que dañen su reputación.
Culpar al usuario oculta la arquitectura de atención que condiciona sus decisiones.
La confianza se construye en lo que decimos y en la forma en que permitimos participar, rechazar, salir o detenerse.
Si trabajas en comunicación pública, campañas digitales o proyectos dirigidos a jóvenes, me interesa escucharte en LinkedIn: ¿dónde ves hoy el mayor riesgo: en las notificaciones, en las métricas de retención, en la personalización o en la falta de control sobre las plataformas?
Te leo.
Preguntas frecuentes sobre diseño adictivo, DSA y confianza pública
¿Qué se considera diseño adictivo en una plataforma digital?
El diseño adictivo reúne mecanismos orientados a prolongar o recuperar la atención, como el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones constantes, las rachas o las recomendaciones altamente personalizadas.
Una función aislada no basta para valorar el riesgo. También importan su frecuencia, la facilidad para desactivarla, el público al que se dirige y la capacidad real de la persona para detener la experiencia.
¿Qué diferencia hay entre diseño adictivo y patrones oscuros?
Los patrones oscuros buscan influir en una decisión mediante interfaces engañosas, confusas o desequilibradas. El diseño adictivo busca retener o recuperar atención y puede fomentar un uso compulsivo.
Ambos pueden coincidir. Una notificación puede limitarse a recordar algo o utilizar presión, urgencia y señales sociales para empujar a una persona a volver.
¿Qué exige el DSA sobre diseño adictivo y protección de menores?
El DSA exige a las plataformas evaluar y reducir riesgos sistémicos, y establece obligaciones específicas de privacidad, seguridad y protección para menores.
Las directrices europeas publicadas en 2025 recomiendan configuraciones protectoras por defecto, cambios en los sistemas de recomendación y medidas frente a comportamientos problemáticos o adictivos. Estas directrices sirven como referencia para evaluar el cumplimiento, aunque seguirlas no garantiza automáticamente que una plataforma cumpla el DSA.
¿Cómo afecta el diseño adictivo a la confianza en una campaña pública?
Afecta cuando la experiencia contradice lo que la campaña promete. Un mensaje sobre autonomía pierde credibilidad si la interfaz presiona. Una campaña sobre bienestar genera dudas si utiliza notificaciones constantes o mecanismos que dificultan parar.
La persona percibe el mensaje y el diseño como parte de una misma relación con la organización.
¿Qué puede hacer un equipo de comunicación si no controla el producto o la plataforma?
Puede incorporar criterios responsables al briefing, revisar los activos que sí controla, preguntar a proveedores, cuestionar las métricas de retención y documentar contradicciones entre mensaje y experiencia.
También puede elevar los riesgos a producto, legal, tecnología, dirección, contratación o protección de datos. Su capacidad de influencia permanece, aunque no controle toda la plataforma.