El 22 de julio de 2025, la administración estadounidense anunció su retirada definitiva de la UNESCO, efectiva a partir del 31 de diciembre de 2026. Esta no es la primera vez que ocurre: Estados Unidos ya abandonó esta organización en 1984 y en 2017, marcando así una tercera salida con múltiples consecuencias políticas y culturales.
Este anuncio ha abierto un espacio estratégico importante para la Unión Europea, que tiene ante sí la oportunidad de asumir un liderazgo más decidido en el ámbito de la diplomacia cultural global. Esta oportunidad coincide con el desarrollo de la Brújula Cultural para Europa, iniciativa clave dentro de la estrategia europea de proyección internacional y valores democráticos.
La relevancia de este momento radica no solo en la importancia simbólica de la salida estadounidense, sino también en las múltiples implicaciones prácticas que supone para el futuro de la cooperación internacional en educación, ciencia y cultura.
Una oportunidad geopolítica que Europa no puede desperdiciar
La salida estadounidense de UNESCO trasciende una disputa presupuestaria o ideológica. Se trata de una reconfiguración del poder cultural global en el momento preciso en que la Unión Europea busca proyectar mayor liderazgo normativo internacional.
La reacción europea ha sido unánime en su mensaje: el multilateralismo cultural no puede quedar en manos de un único actor global. Emmanuel Macron reiteró el «apoyo inquebrantable» de Francia a UNESCO, mientras que el canciller belga Maxime Prévot calificó la decisión estadounidense como «profundamente lamentable». Alemania enfatizó la preferencia por «reforma sobre abandono».
Esta posición europea consolidada refleja una estrategia más amplia de la UE para posicionarse como garante de valores democráticos en organismos multilaterales, especialmente cuando otros actores adoptan enfoques más transaccionales o autoritarios.
Cómo China está capitalizando el vacío estadounidense
China ha incrementado notablemente su influencia en UNESCO tras la salida estadounidense de 2017, convirtiéndose en el principal donante con aportaciones cercanas a los 65 millones de dólares anuales. Más allá de la financiación, ha logrado posicionar a diplomáticos clave en cargos estratégicos, consolidando su presencia institucional.
En 2018, China logró el nombramiento de Xing Qu como subdirector general de UNESCO. Como explica Richard Gowan del International Crisis Group: «China no necesita controlar todas las decisiones; su presencia constante y financieramente activa le permite moldear la agencia desde dentro».
Además, China utiliza iniciativas como su proyecto Belt and Road para impulsar proyectos culturales y patrimoniales en Oriente Medio, África y Asia, reforzando redes diplomáticas y académicas en estas zonas.
Un aspecto fundamental es el control de las narrativas históricas. En candidaturas para sitios patrimoniales, China presenta una versión oficial que enfatiza la identidad cultural Han, relegando voces minoritarias, con impactos en regiones como Xinjiang y el Tíbet.
Por qué Estados Unidos abandona UNESCO una vez más
La administración Trump argumenta que UNESCO avanza una agenda «globalista e ideológica» con enfoques sobre diversidad e inclusión considerados contrarios al «America First». Esta percepción refleja una tensión más profunda sobre el papel de organismos multilaterales en la definición de valores y normas globales.
La membresía de Palestina en UNESCO desde 2011 continúa siendo base para acusaciones estadounidenses de sesgo anti-israelí, una disputa que trasciende administraciones particulares.
Según PBS News, la asistencia estadounidense representa actualmente solo el 8% del presupuesto total de UNESCO, resultado de la diversificación de fuentes de financiación que ha experimentado la agencia en los últimos años. Esta cifra contrasta notablemente con el 22% que Estados Unidos aportaba en 2017.
Aunque el impacto financiero directo es manejable para UNESCO, el simbolismo de esta reducción genera incertidumbre respecto a la sostenibilidad del multilateralismo cultural.
La posición europea: consenso establecido y oportunidad estratégica
La Unión Europea ha desarrollado un consenso sólido sobre el valor estratégico de UNESCO que trasciende cambios en gobiernos nacionales. Esta estabilidad contrasta marcadamente con la intermitencia estadounidense y ofrece una base sólida para mayor liderazgo europeo.
La narrativa europea consolidada presenta a Estados Unidos como exponente de unilateralismo perjudicial, a China como oportunismo autoritario preocupante, y a la UE como defensora natural del multilateralismo democrático.
El momento resulta particularmente propicio porque la UE desarrolla actualmente su Brújula Cultural para Europa con objetivos específicos de mayor proyección cultural global.
Para profundizar en las estrategias y prácticas de diplomacia cultural, que son fundamentales para este liderazgo europeo, recomiendo consultar mi análisis sobre diplomacia cultural, donde hablo sobre conceptos clave y casos prácticos que enriquecen esta perspectiva estratégica.
Oportunidades concretas para el liderazgo cultural europeo
Liderar un bloque multilateral centrado en valores democráticos
Europa puede ocupar el vacío institucional dejado por Estados Unidos para promover un multilateralismo más inclusivo, transparente y fundamentado en derechos humanos. Esto implica no solo incrementar contribuciones financieras sino liderar coaliciones de países que comparten valores democráticos.
La UE cuenta con ventajas comparativas significativas: diversidad lingüística y cultural interna, experiencia en gestión de diferencias mediante diálogo, y redes consolidadas con países del Sur Global a través de programas de cooperación al desarrollo.