Has conseguido recolectar una gran cantidad de datos que son muy importantes para la población, se trata de una información que crees que puede cambiar vidas pero, al publicarlos, no consigues el impacto que esperabas. ¿Te ha pasado alguna vez?
Parece algo sencillo, pero a menudo, proporcionar más información no equivale a una mejor comunicación.
Los informes, folletos, infografías, presentaciones, notas de prensa o webinars (por mencionar algunos ejemplos), son imprescindibles y son productos necesarios a la hora de compartir conocimiento y dar autoridad. Pero sin un proceso comunicativo detrás, son gotas en el océano que no siempre alcanzan a la población que debe ni fomenta el cambio de comportamiento o de percepción que queremos conseguir.
Mucho se ha escrito sobre el tema, así que en este artículo quiero mostrarte algunas ideas que pueden ser de ayuda en tu estrategia de comunicación.
Definiendo “Información” y “Comunicación”
La información y la comunicación son términos que a menudo se usan indistintamente, aunque tienen significados distintos y cumplen funciones diferentes en cualquier estrategia. Entender estas diferencias es la base para maximizar tus esfuerzos y alcanzar tus objetivos.
¿Qué es la información?
La información puede tomar muchas formas, siempre está presente en nuestras interacciones y, sobre todo, es fundamental en cualquier proceso comunicativo. A continuación, vamos a ver los diferentes aspectos que componen lo que entendemos como «información»:
La información se refiere al conjunto de datos, hechos y detalles que se presentan a través de cifras, palabras, imágenes, gráficos, vídeos y otros medios. Aunque la información pretende ser objetiva, la forma en que seleccionamos y presentamos estos datos puede moldear una narrativa, influyendo en cómo son interpretados por el receptor.
En la comunicación interpersonal, gestos, posturas, risas o incluso el sudor pueden transmitir información sobre nuestro estado de ánimo sin que haya una intención consciente. A diferencia de los datos estructurados, estos elementos informales revelan aspectos de nuestra emocionalidad y presencia física.
- Unidireccionalidad de la información
Una característica clave de la información es su unidireccionalidad. El emisor comparte los datos sin esperar necesariamente una respuesta o retroalimentación inmediata del receptor, aunque estos datos puedan influir o provocar una reacción.
¿Qué es la comunicación?
La comunicación es el proceso consciente y voluntario de intercambiar mensajes, es decir, interactuar a través de mensajes verbales, escritos o no verbales. Se realiza con la voluntad de influir, persuadir o crear entendimiento entre las partes involucradas. A diferencia de la información, la comunicación es dinámica e implica una interacción entre emisor y receptor. No se trata solo de enviar datos, sino de establecer un diálogo en un contexto específico, con la intención clara de que esos datos se comprendan, se internalicen y, cuando sea necesario, generen una respuesta o acción.
Como bien lo expresó el periodista estadounidense Sydney J. Harris: «La información se difunde; la comunicación llega.» Es decir, entregar información no garantiza que esta llegue a la audiencia de la manera que esperamos. La verdadera comunicación no se limita a la transmisión de datos, sino que se asegura de que el mensaje haya sido comprendido y haya provocado una respuesta, convirtiéndose en un proceso continuo y adaptado al contexto de los involucrados.
Sobreabundancia de información
Actualmente, estamos inmersos en un entorno donde la información es accesible con un simple clic. Aunque esto tiene sus ventajas, también presenta desafíos tanto para los que nos dedicamos a transmitir información como para los que van a recibirla e interpretarla.