Frases que informan y frases que suenan vacías
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Situación
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Aviso genérico
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Declaración útil
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Texto asistido
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«Este texto ha sido creado con ayuda de IA».
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«Se utilizó IA para ordenar la documentación y preparar un primer esquema. Las fuentes, los datos y la versión final fueron revisados y aprobados editorialmente».
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Imagen sintética
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«Imagen generada con IA».
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«Imagen conceptual generada con IA bajo dirección editorial. No documenta una persona, un lugar ni un acontecimiento real».
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Traducción
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«Traducción realizada mediante IA».
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«La IA preparó una primera versión. El texto fue revisado para comprobar significado, terminología y adecuación cultural antes de publicarse».
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Asistente automatizado
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«Servicio basado en IA».
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«Estás interactuando con un asistente de IA. Puede localizar información general, pero no sustituye la atención del equipo. Aquí puedes consultar el uso de los datos y contactar con una persona».
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La diferencia es sencilla: el aviso genérico nombra la tecnología; la declaración útil explica el proceso, el límite o la responsabilidad.
Cómo mostrar una revisión humana de forma creíble
«Revisado por una persona» también puede convertirse en una etiqueta vacía. ¿Se comprobó únicamente la ortografía? ¿Se contrastaron las fuentes? ¿Alguien valoró el tono, los derechos o el posible daño?
La política del Government Communication Service distingue entre contenidos estáticos y servicios dinámicos. En una nota de prensa o una pieza impresa, la supervisión forma parte de la producción y la aprobación. En un chatbot o un servicio interactivo, también incluye la configuración, las pruebas y la evaluación antes de ponerse en marcha.
Para comunicación, una revisión creíble puede organizarse alrededor de cuatro controles:
- Exactitud: datos, fuentes, nombres, fechas y contexto.
- Lectura editorial: tono, claridad, omisiones y posibles interpretaciones.
- Riesgo: privacidad, derechos, sesgos, sensibilidad cultural y reputación.
- Aprobación: persona o función que asume la versión final.
La revisión humana no es una lectura rápida al terminar. Es una ruta de decisión con alcance y responsable definidos.
Cómo evitar una transparencia que lo cuenta todo
Contar cada detalle técnico tampoco ayuda. Una nota que enumera modelos, versiones, instrucciones, porcentajes de intervención y cada ajuste puede trasladar al público una carga que corresponde a la organización.
La transparencia debería ser proporcional al riesgo de confusión. Una forma práctica de ordenarla es trabajar por capas.
Primera capa: lo necesario para interpretar
Una frase breve y visible junto al contenido: «Imagen conceptual generada con IA; no representa un hecho real».
Segunda capa: información ampliada
Un enlace a la política editorial o a una metodología puede explicar los usos admitidos, las revisiones aplicadas, la protección de datos y derechos, el criterio de etiquetado y el canal para comunicar errores.
La Comisión Europea indica que los iconos europeos para etiquetar contenido generado o manipulado por IA son opcionales, aunque las obligaciones legales de etiquetado no lo son en los casos cubiertos. Sus pruebas de usuario mostraron mejores resultados cuando el icono básico aparecía acompañado de una etiqueta textual. La Comisión también recomienda lenguaje sencillo y permite una segunda capa interactiva con más información.
El icono puede orientar. Las palabras siguen haciendo el trabajo de explicar qué significa en ese caso concreto.
Cómo documentarlo internamente sin crear una nueva burocracia
El registro debería ser proporcional. No hace falta abrir un expediente por cada corrección, pero sí dejar rastro cuando el uso puede afectar a la exactitud, la autenticidad, los derechos o la reputación.
Un registro sencillo puede incluir:
- pieza o proyecto y fecha;
- herramienta y versión, cuando sea relevante;
- finalidad y tipo de intervención;
- fuentes o materiales introducidos;
- persona responsable de la revisión;
- comprobaciones realizadas;
- decisión sobre la declaración pública;
- versión final aprobada e incidencias posteriores.
La trazabilidad técnica permite a editores y plataformas reconstruir el recorrido de una pieza, pero corresponde al equipo explicar al público qué elementos de ese proceso son relevantes para interpretarla correctamente.
Transparencia útil: menos fórmula y más contexto
Comunicar el uso de IA no debería parecer una confesión ni una cláusula para trasladar responsabilidades. Tampoco necesita convertirse en el centro de cada pieza.
La transparencia útil hace visible aquello que puede cambiar la interpretación del contenido: qué creó o modificó la IA, qué comprobó el equipo humano, qué límites tiene el resultado y quién responde por él.
Antes de publicar, la pregunta decisiva no es «¿hemos dicho que usamos IA?». Es esta: ¿hemos dado al público la información necesaria para interpretar correctamente lo que está viendo, leyendo o escuchando?
Si trabajas en comunicación institucional, pública o social, me interesa leerte en LinkedIn: ¿qué dato hace que una declaración sobre el uso de IA te resulte realmente útil?
Preguntas frecuentes
¿Cuándo conviene declarar el uso de IA y cuándo no?
Conviene explicarlo cuando la IA cambia de forma relevante el contenido, puede generar confusión sobre su autenticidad, participa en una interacción directa o interviene en información sensible o de interés público.
Una corrección ortográfica, una propuesta interna de estructura o una ayuda técnica que no altera el significado pueden necesitar criterio y registro internos, pero no necesariamente una declaración pública. Las obligaciones legales deben comprobarse según el caso.
¿Qué frases funcionan y cuáles suenan vacías?
Funcionan las que explican qué hizo la IA, qué revisión se realizó y qué necesita saber el público. «Contenido generado con IA» identifica la tecnología. «Imagen conceptual generada con IA; no documenta un hecho real» permite además interpretarla.
¿Cómo mostrar una revisión humana de forma creíble?
Hay que concretar el alcance: verificación de datos, revisión editorial, comprobación de derechos o sesgos y aprobación final. La expresión «revisado por una persona» aporta poco si no aclara qué se revisó ni quién mantuvo la responsabilidad.
¿Cómo evitar una transparencia excesiva que confunde?
La información puede organizarse por capas. La primera debe ser breve, visible y suficiente para interpretar el contenido. Una segunda capa puede explicar metodología, herramientas, criterios de revisión y política editorial.
¿Cómo documentar internamente el uso de IA?
Para usos sensibles conviene registrar la herramienta, la finalidad, la intervención realizada, las fuentes utilizadas, la revisión, la persona responsable, la decisión de etiquetado y la versión aprobada. Ese registro facilita coherencia y respuesta ante errores sin convertir cada tarea menor en burocracia.
Nota editorial
Este artículo parte del tema, el enfoque y los criterios editoriales definidos por mí. En su elaboración se utilizaron herramientas de inteligencia artificial para apoyar la documentación, organizar el contenido y preparar un primer borrador. Antes de publicarlo, revisé los datos, las fuentes enlazadas, el contexto, el tono y la redacción final. Yo, Laura Mellado, he aprobado esta versión y asumo la responsabilidad editorial sobre su contenido.