¿Tú o tu cliente estáis pensando en colaborar con una persona externa que pueda dar mayor visibilidad a tu marca, proyecto, idea o producto?
Contratar a influencers o embajadores no es una práctica nueva; incluso en la antigua Roma, oradores, emperadores y militares como Cicerón, Augusto o Marco Antonio ya utilizaban sus habilidades comunicativas para influir en la opinión pública y política. Hoy en día, el acceso a la tecnología y las redes sociales ha hecho que figuras como TikTokers, Instagramers y YouTubers sean elementos codiciados en la estrategia comunicativa. Pero, ¿sabías que no son la única opción disponible? ¿Es estratégicamente positivo para lograr tus objetivos?
Cada uno tiene un enfoque e impacto diferente, aunque ambos deben coincidir en una pieza fundamental para tu organización, la alineación de valores y ética. En este artículo, voy a hacer un pequeño análisis de cómo cada opción puede ser utilizada estratégicamente para mejorar las iniciativas de comunicación de cualquier organización.
Además, al final de este artículo te revelaré una estrategia alternativa que podría ser igualmente beneficiosa para tu comunicación.
Embajador de marca
Los embajadores de marca han sido una constante en la historia de las estrategias de comunicación, desde los antiguos oradores y líderes que influían en la opinión pública hasta los actores y deportistas de hoy en día que promocionan productos y valores corporativos. A través de una relación prolongada con la organización, estas personalidades pueden profundizar en los valores y la misión corporativos, reflejándolos de manera coherente y auténtica.
Este rol va más allá de la mera promoción; implica ser un verdadero representante de la cultura y ética de la entidad, influyendo no solo en la percepción de la marca sino también en su estrategia interna y gestión de crisis. Los embajadores de marca fortalecen la confianza y la lealtad entre los stakeholders, incluidos clientes, empleados y socios, facilitando una comunicación genuina que puede sostener y mejorar la reputación corporativa a largo plazo.
Caso de estudio: Compromiso de Audrey Hepburn como Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF
Audrey Hepburn, actriz de renombre internacional, fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de UNICEF en 1988 y mantuvo una relación prolongada y comprometida con la organización hasta su fallecimiento en 1993. Durante su tiempo como embajadora, Hepburn realizó más de 50 misiones en más de 20 países, promoviendo programas de vacunación, educación, y nutrición para niños en situaciones de extrema pobreza y conflicto. Su trabajo incluyó visitas a países como Etiopía, Turquía y Venezuela, donde no solo se enfocó en la promoción de campañas, sino también en la implementación de estrategias a largo plazo para mejorar las condiciones de vida de los niños.
Hepburn utilizó su influencia para testificar ante el Congreso de los Estados Unidos y participó activamente en la Cumbre Mundial para la Infancia en 1990, donde abogó por los derechos de los niños a nivel global. Su dedicación no solo fortaleció la visibilidad de las causas de UNICEF, sino que también consolidó la confianza y la lealtad hacia la organización, demostrando cómo una embajadora de marca puede tener un impacto duradero y significativo.
Audrey Hepburn es un ejemplo emblemático de cómo una relación prolongada y comprometida con una organización puede influir en la percepción pública y lograr objetivos estratégicos a largo plazo, alineándose perfectamente con los valores y la misión de UNICEF.
Puedes ver más detalles sobre su compromiso y el impacto de su trabajo en la página oficial de UNICEF.